¿Hablamos?
Postparto

¿Qué esperar durante los primeros 7 días después del parto?

Una guía para comprender los cambios de tu cuerpo, cuidar tu bienestar y comenzar esta nueva etapa con información, tranquilidad y acompañamiento.

El nacimiento de tu bebé es el comienzo de una etapa llena de cambios. Quizás llevas meses imaginando cómo será conocerlo, tenerlo en tus brazos y comenzar esta nueva aventura. Sin embargo, pocas veces se habla con la misma profundidad de lo que ocurre después del parto y de cómo te sentirás tú durante esos primeros días.

Puedes experimentar felicidad, emoción, cansancio, inseguridad, sensibilidad o una mezcla de emociones difíciles de explicar. También puedes tener dudas sobre tu recuperación, la lactancia, el cuidado de tu bebé o la manera de adaptarte a esta nueva rutina.

Si te estás preparando para recibir a tu bebé o ya estás viviendo tus primeros días de maternidad, quiero que recuerdes algo importante: tú también necesitas cuidados, descanso y acompañamiento.

1. ¿Qué ocurre en tu cuerpo después del parto?

El Puerperio es el periodo de recuperación y adaptación que comienza después del nacimiento. Durante estas semanas, tu cuerpo experimenta distintos cambios mientras el útero involuciona, las hormonas se modifican y, si decides amamantar, se establece la lactancia.

Cada experiencia es diferente. La recuperación dependerá, entre otros factores, del tipo de parto, de las posibles complicaciones y de tus necesidades individuales.

El sangrado después del parto

Después del nacimiento es normal presentar sangrado vaginal conocido como loquios. Inicialmente suele ser rojo y, con el paso de los días, debe disminuir y cambiar progresivamente de color.

Para cuidarte, utiliza toallas higiénicas, mantén una higiene íntima con solo agua y observa la evolución del sangrado y el olor.

No debes normalizar un sangrado muy abundante, especialmente si es mayor a una menstruación o si aparece acompañado de mareos, desmayo o debilidad intensa. En esos casos, busca atención de urgencia.

Las molestias y contracciones uterinas

Durante los primeros días puedes sentir cólicos similares a los menstruales. Estas molestias se relacionan con las contracciones del útero mientras recupera progresivamente su tamaño.

Pueden hacerse más notorias durante la lactancia y es normal. Si el dolor es intenso, empeora o se acompaña de fiebre, consulta oportunamente.

La recuperación después de un parto vaginal o una cesárea

Si tuviste un parto vaginal, puedes presentar molestias en el periné, inflamación o dolor en la zona de los puntos, si los tienes.

Si tuviste una cesárea, necesitarás cuidar la herida quirúrgica, movilizarte progresivamente y seguir las indicaciones entregadas por tu equipo de salud.

En ambos casos, tu recuperación merece tiempo. Evita compararte con otras madres y consulta si presentas fiebre, dolor creciente, secreción anormal de mal olor o cambios preocupantes en la herida quirúrgica o puntos de un parto vaginal.

2. La lactancia: un proceso de aprendizaje

Durante los primeros días, se produce calostro, una leche de pequeño volumen y gran valor nutricional e inmunológico para tu bebé.

Posteriormente, suele aumentar la producción de leche. Puedes notar los pechos más llenos, tensos o sensibles.

Aunque muchas personas presentan la lactancia como algo instintivo, amamantar también es un proceso de aprendizaje. Tú y tu bebé necesitan tiempo para encontrar una posición cómoda, conseguir un buen acople y reconocer sus señales.

Pedir ayuda con la lactancia no significa que estés haciendo algo mal. Recibir orientación oportuna puede ayudarte a identificar dificultades y tomar decisiones informadas sobre la alimentación de tu bebé.

3. ¿Por qué puedes sentirte emocionalmente diferente?

El postparto también implica una adaptación emocional, familiar y social. Durante los primeros días puedes sentirte más sensible, llorar con facilidad, experimentar preocupación o sentirte sobrepasada por la cantidad de cambios.

En algunas mujeres aparece la tristeza posparto o baby blues, que suele comenzar durante los primeros días y mejorar dentro de las primeras dos semanas.

Sin embargo, no toda tristeza debe atribuirse a los cambios hormonales. Si la angustia es intensa, persiste, interfiere con tu vida cotidiana o sientes que no puedes afrontar la situación, busca apoyo profesional.

La confusión intensa, las alucinaciones, la pérdida del contacto con la realidad o los pensamientos de hacerte daño requieren atención urgente.

Recuerda que no existe una única forma de vivir la maternidad. No necesitas sentirte feliz en todo momento ni cumplir expectativas irreales para ser una buena madre.

4. No tienes que hacerlo todo sola: la importancia de tu red de apoyo

Una de las necesidades que destaca la investigación científica sobre el postparto es el apoyo emocional y práctico que reciben las mujeres.

Una revisión de alcance publicada en 2024, que incluyó 27 estudios, identificó cuatro áreas centrales de necesidades durante este periodo: compartir experiencias, recibir apoyo, acceder a cuidados y prepararse para el postparto.

Esto nos recuerda que acompañar a una madre significa mucho más que enseñarle a cuidar a su bebé.

También significa escucharla, validar sus emociones, orientarla frente a sus dudas y ayudarla a disponer de tiempo para recuperarse.

¿Cómo puede ayudarte tu red de apoyo?

La ayuda puede comenzar con acciones sencillas:

  • Preparar comidas y colaborar con las tareas domésticas.
  • Acompañarte a controles o ayudarte a organizar las consultas.
  • Facilitar momentos de descanso mientras otra persona de confianza te apoya con el bebé.
  • Escucharte sin juzgar tus emociones ni comparar tu experiencia con la de otras mujeres.
  • Respetar tus decisiones sobre la alimentación, la crianza y la recuperación.

Si eres pareja, familiar o amiga de una mujer que acaba de dar a luz, no esperes a que tenga que pedir ayuda para cada cosa. Pregunta qué necesita y ofrece apoyo concreto.

Y si no cuentas con una red de apoyo amplia, recuerda que puedes buscar orientación en tu equipo de salud y explorar los recursos disponibles en tu comunidad.

5. Cuida de ti mientras aprendes a cuidar de tu bebé

Durante los primeros días es frecuente que las necesidades del recién nacido ocupen gran parte de tu atención. Sin embargo, tu alimentación, hidratación, descanso, higiene y bienestar emocional también son importantes.

Intenta comer regularmente, beber agua según tu sed, descansar siempre que tengas oportunidad y aceptar ayuda cuando la necesites.

No necesitas recuperar inmediatamente tu condición física previa al embarazo ni retomar todas tus actividades en pocos días. La recuperación debe adaptarse a tu situación clínica y a las indicaciones de tu equipo tratante.

También es importante mantener los controles de salud indicados y consultar si algo te preocupa, aunque no estés segura de si es normal.

6. Señales de alarma: cuándo debes consultar

Conocer las señales de alarma permite buscar atención oportunamente. No atribuyas automáticamente todos los síntomas al cansancio o a la recuperación del parto.

Busca atención de urgencia si presentas:

  • Sangrado vaginal muy abundante, desmayo o mareos intensos.
  • Dificultad para respirar o dolor en el pecho.
  • Dolor de cabeza intenso o persistente, alteraciones visuales o convulsiones.
  • Fiebre de 38 °C o más.
  • Dolor abdominal intenso o que empeora.
  • Dolor o hinchazón de una pierna, especialmente si afecta solo a una.
  • Confusión intensa, alucinaciones o pensamientos de hacerte daño.

Si tienes dudas sobre tu recuperación, contacta con tu equipo de salud. Ante síntomas graves, no esperes a tu próximo control.

7. Prepararte para el postparto también es prepararte para la maternidad

La investigación sobre las necesidades de las mujeres durante el puerperio muestra que muchas no se sienten suficientemente preparadas para afrontar esta etapa.

Por eso, la preparación debería comenzar durante el embarazo, no solamente cuando llega el momento de volver a casa con el bebé.

Antes del nacimiento puedes conversar con tu matrona sobre tu recuperación, la lactancia, el cuidado del recién nacido, las señales de alarma y tus necesidades emocionales.

También puedes organizar tu red de apoyo, distribuir las responsabilidades familiares y pensar a quién acudirás si necesitas orientación.

No se trata de tener todas las respuestas antes de que nazca tu bebé. Se trata de contar con información confiable, expectativas realistas y personas a las que puedas recurrir.

Si estás esperando a tu bebé o ya estás viviendo tus primeros días de maternidad, te invito a conocer mis servicios de acompañamiento postparto y cuidados del recién nacido.

Porque cuidar de tu bebé también significa cuidar de ti.